Viktor Orban y la otra Europa

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El presidente húngaro reeditó su victoria electoral en los comicios del pasado día 8. Iniciará su tercera legislatura consecutiva.

1. ¿Cuáles fueron los resultados de las elecciones?

Los principales candidatos a la presidencia del parlamento húngaro eran el anterior presidente, Viktor Orban, que representaba a la derecha conservadora nacionalista del Fidesz, nombre de su partido. Acudía coaligado con los democristianos. Los otros contendientes fueron Gábor Vona, del Jobbik, partido con profundas raíces conservadoras, y Gergely Karácsony, del Partido Socialista Húngaro. La oposición se había marcado como objetivo conseguir una gran participación, pues se pensaba que una gran afluencia de votantes podría castigar a Orban y abrir la puerta a la formación de un nuevo gobierno o al menos debilitar la fuerza del Fidesz.

La ciudadanía húngara acudió a las urnas en una jornada en la que se alcanzó la mayor participación de la historia de Hungría, un 70%. No obstante, y rompiendo los pronósticos que se habían hecho por parte de los contrarios a Orban, el Fidesz alcanzó una contundente victoria logrando 133 de los 199 asientos en el parlamento y un 49% de los votos, con un fuerte apoyo en el área rural. Le siguió como segundo partido más votado Jobbik, con 26 escaños y el 19% del escrutinio. Finalmente, y en tercer lugar, la formación de Gergely Karácsony consiguió 20 escaños y el apoyo del 11% del electorado. Los 20 escaños restantes se repartieron entre fuerzas minoritarias.

El presidente reelecto definió el éxito electoral como la voluntad del pueblo húngaro para que él y su partido velen por los intereses del país: “Hemos logrado una victoria crucial: se nos ha dado, y hemos creado, la oportunidad de defender a Hungría”.

2. ¿Por qué Orban goza de tanta popularidad en su país?

Bajo la dirección de los gobiernos de Orban, el país magiar ha aumentado su producto interior bruto en un 4%. Al mismo tiempo, desde que ganó las elecciones en 2010, ha promocionado una serie de políticas nacionales de carácter proteccionista que han hecho que el pueblo húngaro se sienta fuerte en la zona de Centroeuropa.

Por otro lado, Orban ha llevado a cabo una exaltación del elemento tradicional, reconociendo la importancia de las raíces históricas del país y promoviendo la pervivencia del elemento húngaro mediante subvenciones a la maternidad y fomentando el matrimonio tradicional.

Orban en una cumbre del Partido Popular Europeo, del que Fidetsz forma parte. Foto: EPP

3. ¿Qué políticas del Fidesz han causado controversia dentro de la Unión Europea?

Su política de no apertura de fronteras ante la inmigración, así como la no adhesión total de algunos de los puntos fundamentales de la Unión, han llevado a la Comisión a amenazar al país con la aplicación del artículo artículo 7 del Tratado de la UE. Este punto refleja la capacidad para evitar cualquier paso atrás en materia democrática en cualquiera de los Estados miembros en el caso de que alguno de ellos atente contra los llamados “valores comunes”. Ha sido acusado de reducir la independencia de la prensa húngara, del poder judicial y del banco central del país. Sin embargo, Orban cuenta con el apoyo del Partido Popular Europeo, por lo que se parece que no se le retirará a Hungría su derecho al voto.

Un ejemplo de su enfrentamiento con las políticas de la UE fue el referéndum convocado con motivo de la aceptación de las cuotas obligatorias de refugiados acordadas por la Unión. Orban y su gobierno promovieron el “no” para no doblegarse a los tratados. Aunque la baja participación, un 41%, no permitió llegar al 50% necesario para legitimar el referéndum, el resultado fue aplastante, un 98% de los votantes se mostró contrario a las medidas migratorias. Orban vendió el acontecimiento como una victoria de sus planteamientos.

Los críticos le tachan de racista y autoritario, pues ha puesto por encima de todo la soberanía nacional y la protección del elemento húngaro. “Hungría para los húngaros”. En una conferencia en Oradea (Rumanía), el 2 de octubre del año pasado, Orban afirmó que el pueblo húngaro debía prosperar o desaparecer: “O nos ponemos de pie nosotros mismos o seremos asimilados, o preservamos nuestra cultura o seremos empujados a un lado por las culturas recién llegadas”. “El futuro depende de que los jóvenes entiendan que, si quieren una Hungría húngara y una Europa europea —y eso es exactamente lo que quieren—,  debemos entonces querer también una Hungría cristiana y una Europa cristiana, en lugar de lo que nos amenaza: una Europa con una población heterogénea y sin ningún tipo de identidad”.

Orban y los dos millones de votantes que le respaldaron en las urnas se suman al sentimiento experimentado ya en las elecciones italianas o con el referéndum del Brexit en el Reino Unido; existe una buena parte de la población europea que ha dejado de creer en la UE y ve con escepticismo sus planteamientos, los cuáles podrían hacer peligrar la identidad de los países miembros.

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